Trato propio de la realeza, espacios suntuosos y actividades que, más que actividades, son experiencias. Cualquiera desearía tener mil y una noches para hospedarse en un hotel de estas características.
Amanjena
Marrakech, Marruecos
Atrás quedan las serpientes fascinadas, la música del bandir y el gmbri, los vapores de las cocinas ambulantes y los vendedores insistentes de la plaza Jemaa El Fna cuando se cruza la puerta que da la bienvenida al hotel Amanjena. Porque está afuera de la ciudad antigua de Marrakech, en el medio de un oasis de palmeras y olivos. Cada pared roja pálida de adobe, cada arco, cada espejo de agua, cada patio de piedra y cada fuente de mármol con pétalos de rosas refleja la herencia morisca y homenajea, en la misma medida, a los asentamientos bereberes, a la belleza agreste del norte de África y a su rica historia. La antigua bassin (pileta de riego) es el corazón del resort: todas las habitaciones se disponen a su alrededor y algunas, incluso, tienen su propia piscina privada y jardín. Las hay de tres tipos: 32 Pavillions, seis Maisons de dos pisos y una Al-Hambra Maison, superior. Las montañas del Alto Atlas escoltan las vistas de todas ellas.
Más en: www.amanresorts.com/amanjena

Taj Lake Palace
Udaipur, India
Casi como una imagen onírica, este hotel de puro mármol flota estoico sobre el lago Pichola. Cada una de sus 66 habitaciones y 17 suites tiene una historia para contar. Quizás, la más simbólica sea la de la suite The Chandra Prakash. Sus molduras decorativas, sus columnas de mármol esculpidas y las pantallas caladas sorprendieron hasta al mismísimo Maharaja, quien tenía su corte en esta misma sala allá por 1930. Además, este palacio ha hospedado a miembros de la realeza, escritores, poetas e invitados especiales. Sin embargo, la bienvenida es igual de espectacular para todos: después de un trayecto desde Udaipur en un auto antiguo, un barco de estilo transporta a los huéspedes hasta la entrada del hotel; ahí el saludo es un ritual con pétalos de rosas. El resto de la estadía se acomoda a los gustos de cada uno: se puede dar un paseo en barco al atardecer, tomar una clase de yoga en la terraza, compartir un brunch en un rincón privado o disfrutar de tratamientos varios en el spa.
Más en: www.tajhotels.com

One&Only Royal Mirage
Dubái, Emiratos Árabes
En una ciudad en la que la carrera por batir el récord de lo más grande va cada vez más rápido, el hotel One&Only Royal Mirage parece un refugio que recuerda al romanticismo de la Antigua Arabia. Sin embargo, no resigna comodidades. Las habitaciones equipadas con la última tecnología son una de ellas. Aunque el servicio, los espacios verdes de diseño desperdigados por las 26 hectáreas y la playa privada de un kilómetro de extensión deberían encabezar la lista. El descanso que ofrecen los tratamientos holísticos y a medida del spa equiparan la intensa actividad que proponen las canchas de tenis, de básquet, el putting green de nueve hoyos, las tres piscinas climatizadas y, claro, la propia playa. Los placeres se extienden a los seis restaurantes, cada uno con un menú especial y preparado para dar banquetes inolvidables. En Jumeirah Beach y con vistas a la isla de la palmera, 48 habitaciones y 20 suites esperan para coronar a cualquier huésped.



