PROYECTOS QUE INSPIRAN PARA SALVAR LA VIDA MARINA
Ellos son personas sensibles que ayudan a que el mundo en el que vivimos sea un poco mejor. Enseñan a como no dañarlo, a conservarlo y mejorarlo. Pero sobre todas las cosas, inspiran a otros a que reaccionen para que no vivamos en un mundo oscuro. Sus proyectos y intelecto merecen ser difundidos al mundo entero. Todos fueron laureados de los Premio Rolex y hoy se merecen todos los aplausos y respeto. Sus proyectos e investigaciones ayudan en gran medida a conservar nuestro querido Planeta.
El 8 de Junio, Rolex estrenó el documental: Planeta Perpetuo: Héroes de los océanos en su plataforma web: www.rolex.org. El documental reúne a la legendaria oceanógrafa y Testimonial de Rolex Sylvia Earle y a un elenco de científicos marinos pioneros para contar la historia del trabajo que realizan en todo el planeta para proteger los frágiles ecosistemas de los océanos.
Rolex encargó este documental como parte de su iniciativa Perpetual Planet para apoyar a quienes idean soluciones para los desafíos medioambientales de la Tierra. La iniciativa se deriva del legado de Rolex como empresa que tradicionalmente ha promovido la exploración en pos del descubrimiento. Sin embargo, los exploradores de hoy comparten una creciente preocupación por el equilibrio de los ecosistemas de la Tierra. A través de sus programas y asociaciones, Rolex apoya a estos exploradores y su compromiso con la preservación del medio ambiente.
BRAD NORMAN: ESTUDIO Y PROTECCIÓN DEL TIBURÓN BALLENA, EL PEZ MÁS GRANDE DE LOS OCÉANOS

Brad Norman, 2006 Rolex Awards Laureate, tagging a whale shark off the coast of Western Australia.
Cuando en 1995 contempló por primera vez un tiburón ballena gigante, con su piel gris salpicada de “estrellas” blancas, desplazarse por las aguas de color aguamarina del arrecife Ningaloo, en el noroeste de Australia, el buzo y biólogo australiano Brad Norman quedó totalmente cautivado.
Hasta ese momento, el tiburón ballena —el pez más grande de los océanos— era una especie prácticamente desconocida, pues tan solo se tenía constancia de 350 avistamientos en todo el mundo. En la actualidad, y en gran parte gracias a sus esfuerzos, se han documentado más de 75 000 avistamientos, que comprenden 12000 animales individuales, fotografiados por un equipo global de 9000 investigadores y científicos ciudadanos.
“Los tiburones ballena son misteriosos”, afirma Norman. “Son nobles gigantes, pero también una especie sobre la que sabemos muy poco. Quiero conocer más acerca de nuestros océanos y las especies que habitan en ellos para que podamos preservarlas para las próximas generaciones”.
En 2006 fue galardonado con el Premio Rolex a la Iniciativa, que le permitió construir su base de datos global y llevar a cabo acciones internacionales para proteger al tiburón ballena.
La iniciativa de Norman, uno de los proyectos de ciencia ciudadana en áreas marinas más grande a nivel mundial, ha realizado un aporte inconmensurable al conocimiento de esta especie antes desconocida y a su conservación, y la ha transformado en emblemática para el control de la salud de los océanos del mundo y el impacto de la actividad humana sobre ellos.
La clave de este notable logro es un novedoso sistema de reconocimiento de fauna silvestre no invasivo, que emplea un algoritmo adaptado del utilizado en el telescopio espacial Hubble para identificar a cada tiburón ballena a través del patrón único de manchas blancas con forma de estrella de su piel. Cualquier buzo con una cámara puede fotografiar a un tiburón ballena y registrarlo en el sitio web whaleshark.org para su identificación. Esta base de datos permite a los investigadores hacer un seguimiento de los tiburones individuales durante su desplazamiento global y registrar sus patrones migratorios estacionales.
El paso siguiente para develar la vida secreta del tiburón ballena fue la colaboración entre el Dr. Norman y otro Laureado en los Premios Rolex, el zoólogo británico Rory Wilson. La marca apoyó esta colaboración para estudiar el comportamiento oculto de los tiburones ballena mediante el uso del dispositivo de registro de datos “Daily Diary” de Wilson y una CritterCam, una cámara desarrollada por National Geographic que se monta sobre un tiburón. “Estudiamos el comportamiento natural del tiburón sin interacción con humanos y luego lo comparamos con el que tienen en su presencia”, explica Norman. “El objetivo es refinar las guías de gestión para minimizar el impacto del ecoturismo sobre los tiburones, y planeamos compartir esta información con organismos especializados en turismo y conservación de todo el mundo”.
Norman es un especialista en tiburones ballena (Rhincodon typus) reconocido a nivel global, y ha contribuido a esfuerzos orientados a prohibir el comercio internacional de productos derivados del tiburón ballena como parte de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) y ayudó a desarrollar el Memorando de Entendimiento sobre la Conservación de Tiburones Migratorios de las Naciones Unidas para siete especies amenazadas. Norman ha luchado incansablemente a través de los medios de comunicación para crear conciencia y ayudar a impedir la caza y matanza ilegales de tiburones ballena.
En uno de los proyectos de ciencia ciudadana más audaces del mundo, desarrolló junto con niños en edad escolar el proyecto Whale Shark Race Around the World, en el que se colocaron identificaciones satelitales a 12 jóvenes tiburones ballena para registrar sus desplazamientos. “Cada escuela tenía su propio tiburón”, explica Norman. Junto con esta iniciativa, se dictó un curso sobre ciencias marinas para ayudar a los estudiantes a apreciar las maravillas de los océanos y su vulnerabilidad ante la intervención humana.
MICHEL ANDRÉ: CREÓ UNA RED ACÚSTICA PARA OBSERVAR LA NATURALEZA EN TODO EL PLANETA

El pronunciado aumento en las colisiones entre trasbordadores de pasajeros y cachalotes en las Islas Canarias llevó al científico especialista en bioacústica francés Michel André a un descubrimiento alarmante: los cachalotes se estaban quedando sordos y no podían eludir las embarcaciones.
La causa de su sordera, concluyó, era la creciente contaminación acústica de origen humano en los océanos del mundo. De hecho, el aumento del tráfico marítimo, la exploración geológica, los sonares navales y la construcción han contribuido a amplificar el ruido en un reino donde el sonido viaja cuatro veces más rápido que en el aire.
En 2002, André recibió el Premio Rolex a la Iniciativa con el fin de ayudarlo a desarrollar un sistema de escucha submarina para advertir a los capitanes de embarcaciones sobre las ballenas que se cruzan en su recorrido. Estos experimentos tempranos han crecido hasta convertirse en una red de monitores acústicos que cubren el planeta, desde las profundidades de los océanos hasta los polos, desiertos y bosques tropicales más remotos, con sensores electrónicos sintonizados para detectar sonidos problemáticos.
Hoy es un aclamado pionero en un nuevo campo científico: la bioacústica, el arte y la tecnología de escuchar la naturaleza y comprender qué nos dice sobre su salud y bienestar.
André ha instalado en los océanos de todo el mundo una red de dispositivos de escucha que supervisan de forma permanente los sonidos generados por seres humanos, vida silvestre y eventos geológicos. Esta red permite comprender el impacto de la contaminación acústica provocada por el hombre en la vida marina, sensible al sonido, y en la salud de los océanos en su conjunto.
Asimismo, está trabajando con un equipo formado por el difunto José Márcio Ayres, también Laureado en los Premios Rolex de 2002, para crear una red de dispositivos de escucha en la selva amazónica y así llevar adelante la importante tarea de supervisar su biodiversidad. Su objetivo es cubrir la totalidad de la región amazónica para el año 2025. “Aunque los satélites pueden observar la tala de árboles, no pueden detectar los cambios que se producen en la vida de la selva”, explica. “Pero el sonido sí puede hacerlo”.
En los últimos años, André ha extendido las cadenas de dispositivos de escucha hasta los desiertos del mundo, el Ártico y el Antártico, y de este modo ha ampliado considerablemente el alcance de su sistema de seguimiento acústico global, que puede supervisar en tiempo real desde su laboratorio de la Universidad Politécnica de Cataluña, o en línea desde cualquier parte del mundo. Un desafío clave consiste en diseñar instrumentos acústicos lo suficientemente resistentes para soportar las condiciones más rigurosas y seguir transmitiendo información vital sin necesidad de asistencia técnica.
Así como el video ha abierto nuevas vistas del planeta para que todos podamos disfrutarlas y acceder a lugares que probablemente nunca visitaremos en nuestras vidas, André está develando un mundo de sonido nunca antes experimentado, una sinfonía planetaria del mundo natural. Pero esta sinfonía tiene un trasfondo apremiante, y su sonido se debilita a medida que la marcha de la humanidad amenaza a muchas de las criaturas silvestres del mundo y silencia para siempre a numerosas especies.
Sin embargo, el científico francés confía en que podemos hacer frente a estas amenazas para la vida en la Tierra, comprender el efecto de las acciones humanas en la vida silvestre y adoptar medidas para contrarrestarlas.
VRENI HÄUSSERMANN: DESCUBRIMIENTO Y PROTECCIÓN DE VIDA MARINA ÚNICA EN LA PATAGONIA

Vreni Häussermann.
Las gélidas y tormentosas aguas de los imponentes fiordos de la Patagonia sur, rebosantes de especies desconocidas, son una de las últimas fronteras para el descubrimiento en la Tierra. Desde 1997, la bióloga marina Vreni Häussermann ha luchado por correr el velo sobre este extraño y bello mundo en penumbras y preservar sus maravillas.
Junto con su marido Günter Försterra, Häussermann ha liderado una serie de expediciones para descubrir y documentar la vida y ecología únicas de la Patagonia sur chilena.
En un principio, su trabajo estaba confinado a los 30 metros superiores de las aguas, el límite práctico para la operación de los buzos. En 2016 recibió el Premio Rolex a la Iniciativa, que le permitió hacer uso de un vehículo operado a distancia (ROV) submarino y así ampliar los límites de su exploración hasta una profundidad de 500 metros, y posiblemente hasta 1000 metros, para adentrarse en la zona de total oscuridad.

Brad Norman, 2006 Rolex Awards Laureate, tagging a whale shark off the coast of Western Australia.
La perseverancia de Häussermann a lo largo de los años se ha visto recompensada con una serie de impactantes descubrimientos de vida marina y ecosistemas antes desconocidos que prosperan en los oscuros y helados reinos de los fiordos. Sus fotografías submarinas han develado seres extraños de colores vívidos y deslumbrante belleza: corales, gorgonáceos, estrellas de mar, crustáceos, que viven en complejas comunidades en los lugares más inesperados. Lejos de ser un desierto, los fiordos patagónicos están demostrando ser un bosque submarino con vida en abundancia. “Para mí, cuando buceas y ves esta belleza y estos colores, es el lugar más bello de la Tierra”, afirma.
Sin embargo, este bosque, al igual que los que se extienden sobre la superficie, se encuentra amenazado por la despiadada marcha de la humanidad. Incluso la lejana Patagonia se ve afectada por las presiones de la pesca artesanal y a gran escala, la piscicultura, la contaminación química y por nutrientes, la desoxigenación y el cambio climático, advierte Häussermann. En algunas de las áreas que ha relevado durante casi 20 años, se observan descensos de hasta el 75 % en la población de especies clave para la conservación de estos excepcionales ensamblajes de vida marina. Häussermann también ha registrado muertes masivas de ballenas, corales, sardinas, medusas y moluscos por causas desconocidas.
En la actualidad la Patagonia cuenta con 10 Áreas Marinas Protegidas (AMP), aunque solo dos de ellas son altamente protegidas, en tanto en las restantes se permite la cría de salmones. Häussermann busca convencer al Gobierno chileno para crear una red de al menos 25 Áreas Marinas Protegidas en toda la Patagonia. En 2005, propuso la creación de un área que cubriría los bancos de corales de aguas frías que se encuentran en tres fiordos de la Patagonia Norte.
Häussermann publica sus descubrimientos de forma permanente con la esperanza de crear conciencia y apoyo públicos para la conservación de los océanos. Su libro Fauna marina bentónica de la Patagonia Chilena: guía de identificación ilustrada enumera más de 470 especies marinas descubiertas en la región hasta el momento, casi el 15 % de las cuales eran anteriormente desconocidas para la ciencia, en tanto más de cien nuevas especies están a la espera de completar su descripción científica.


