El acogedor comedor de Le Calandre, con sus bibliotecas y sillones de cuero rojo, es el ámbito donde se juega el rendimiento de la gastronomía como protagonista absoluta. Allí, los platos, creados entre los fuegos, sartenes, tablas y ollas de la cocina, desempeñan su papel principal.
Los elementos que definen la cocina de Massimiliano Alajmo, su chef, son la pureza, ligereza y el tacto. Este mismo estilo fue reflejado en la decoración del lugar. De esta manera, se genera una continuidad armónica desde la mesa hasta el ambiente. Para estas renovaciones y diseños, contrataron a artesanos locales que mediante materias primas del lugar fabricaron las mesas, lámparas, la bodega de vinos, la cristalería y hasta los cuchillos para la carne.
Massimiliano confiesa que los alimentos que prepara son una encrucijada donde confluyen tres caminos: los ingredientes, las tradiciones y las estaciones. Además, asegura que el tratamiento de los diferentes elementos que conforman un plato es “un viaje de descubrimiento a la esencia de la materia”. Un imperdible si visitás Italia.


